Leyendas Urbanas que obligan a releer y documentarse contra cualquier fake relativo a la alimentación.
Extraído de: www.webconsultas.com
La alimentación es un tema que ha suscitado un gran interés a lo
largo de la historia. Este interés, unido a una cierta ignorancia, han
favorecido el desarrollo de numerosos errores y mitos sobre la alimentación, que han provocado injustificadamente un cambio en el comportamiento y en los hábitos alimentarios de muchas personas.
Así, han sido numerosos los alimentos a los que se les han atribuido
características y propiedades falsas debido al mito. "Las frutas al
final de la comida engordan”, “tomando una nuez por la mañana disminuyo
los niveles de mi colesterol”, “me engordan los nervios…” son algunas de
las creencias que se mantienen a consecuencia de numerosas fuentes que
carecen del más mínimo aval científico.
Ya que la alimentación constituye un hecho tanto biológico como
cultural, las creencias y opiniones se han extendido en nuestra
sociedad, bien transmitiéndose por el boca a boca a través de
generaciones, o bien por el tipo de publicidad a la que estamos
sometidos.
Sin embargo en la actualidad, y gracias a la base científica de la
que disponemos, es posible desmontar esas creencias, a veces muy
arraigadas, recurriendo a las opiniones y consejos de verdaderos
profesionales de la nutrición y la salud.

Hay alimentos buenos y malos
FALSO: No hay ningún alimento perfecto y completo,
ni tampoco hay un alimento perjudicial. El conjunto y la variedad son
los que determinan que exista una dieta sana y equilibrada. Lo correcto
es establecer las proporciones concretas en el consumo de alimentos que
permiten conseguir un peso adecuado, pero garantizando el mantenimiento
de una buena situación nutricional.

El agua engorda durante las comidas
FALSO: El agua es un nutriente acalórico, es decir
que no aporta calorías. Por tanto no engorda ni adelgaza si se toma
antes, durante o después de las comidas. Además, el agua es una fuente
importante de minerales y electrolitos y un elemento vital para
mantenernos correctamente hidratados.

Hay alimentos que adelgazan
FALSO: Todo alimento aporta calorías, el principal
condicionante es la ingesta de las misma. Por tanto lo determinante es
la dieta total, no hay un alimento concreto, ningún alimento hacer
perder un gramo. Hay que encontrar el equilibrio entre la ingesta y el
gasto energético.

La fruta después de la comida engorda
FALSO: La fruta tiene las mismas calorías, no
engorda porque se tome en un determinado orden, sino porque la cantidad
de calorías ingeridas supere las necesidades del individuo. Lo que sí es
cierto es que la fruta tiene un alto contenido en fibra, lo que provoca
una sensación de saciedad. En determinadas dietas de adelgazamiento lo
aconsejan porque se tiene menos apetito en los platos siguientes. Una
dieta equilibrada debe incluir el consumo de al menos tres piezas al día
de fruta, ya que son una fuente importante de vitaminas y minerales

El pan engorda... y la miga más
FALSO: El pan no es un alimento de elevado valor
calórico y además es pobre en grasa. Es rico en hidratos de carbono,
nutriente que constituye la base de la dieta mediterránea. Otra falsa
leyenda que acompaña al consumo de pan, es aquella que afirma que la
miga engorda mucho. Es incorrecto, ambas son el mismo producto, lo que
ocurre es que la corteza por acción del horneado se deshidrata mientras
que la parte interior (la miga) conserva mayor cantidad de agua, de ahí
su aspecto esponjoso

Los alimentos light adelgazan
FALSO: Los alimentos light son aquellos a los
que se les ha reducido o eliminado alguno de sus componentes calóricos,
pero eso no significa que sirvan para adelgazar. En todo caso, que engordan menos, por así decirlo, que el mismo alimento no light.

Los productos integrales tienen menos calorías
FALSO: Suelen contener cantidades muy similares al producto no integral, lo que realmente les diferencia es que los productos integrales
poseen una cantidad mayor en fibra. Un ejemplo, tanto el pan blanco
como el integral aportan las mismas calorías. La ventaja radica en que
la fibra mejora el tránsito intestinal y tiene un poder saciante sobre
el apetito.

Es necesario tomar suplementos vitamínicos
FALSO: Normalmente es suficiente la cantidad de
vitaminas y minerales que se aportan a través de una dieta variada y
equilibrada. No hay evidencias científicas de que el aporte de vitaminas
en personas sanas mejoren el cansancio, el apetito, etcétera. Si no
existe una deficiencia clara, un suplemento de vitaminas sin necesidad
no tiene efectos positivos. Se recomienda el consumo de suplementos sólo
bajo prescripción médica.

Los alimentos frescos son más nutritivos que los congelados
FALSO: El frío de la nevera o el congelador mantiene
las cualidades de los alimentos sin alteración, por lo que un pescado o
una carne congelada no te va a aportar menos nutrientes que si los
comieras frescos.

Saltarse una comida adelgaza
FALSO: Es un mal hábito. Los especialistas
recomiendan realizar cinco comidas al día, de esta manera controlamos
nuestro sistema hambre-saciedad, ya que al repartir la ingesta en varias
tomas al día no llegamos a la siguiente comida con un hambre excesivo
que nos haría comer de más.

El café eleva la tensión arterial
FALSO: Este tipo de bebida contiene cafeína, y por
tanto es estimulante, pero relativamente pequeño el efecto sobre la
elevación de la tensión arterial frente a otro tipo de nutrientes, como
la sal, que utilizada en exceso en la dieta puede ser un factor
determinante en las cifras de tensión arterial.

Colesterol, alimentos buenos y malos
FALSO: Los alimentos no son ni buenos ni malos en
función de la cantidad de colesterol que contengan, hay más aspectos que
considerar. El colesterol es necesario, lo importante es evitar el
exceso. De ahí que haya nutrientes como el huevo, donde se demostró que
además de contener colesterol, posee proteínas como la lecitina,
vitaminas y minerales. Este es un ejemplo claro de considerar al huevo
como un alimento malo cuando se ha demostrado que tiene un
valor nutricional importante. Es importante preocuparse por la ingesta
en exceso de colesterol, pero no podemos condicionar la salud y la
mortalidad con este componente, siendo más positivo aumentar la
actividad física, limitar el consumo del tabaco y alcohol, etcétera.

Mezclar hidratos de carbono y proteínas engorda
FALSO: Es el fundamento de muchas dietas llamadas
disociadas, pero no tiene ninguna base científica. Es muy difícil
separar los alimentos en función de los nutrientes que aportan, ya que
cada alimento es una mezcla de nutrientes.

Los alimentos que llevan grasas vegetales son más sanos
FALSO: Puede dar lugar a confusión, ya que se puede entender que contiene aceites de oliva o girasol, y de donde provienen es del aceite de coco y de palma, que suelen aumentar más el colesterol en sangre.

Mi metabolismo es muy bajo y por eso engordo
FALSO: Las calorías que necesita una persona sana
van en función de la edad, peso y talla, lo que se denomina metabolismo
basal; por eso cuanto mayor sea su peso mayor será su metabolismo. Es la
masa muscular la que se encarga de quemar calorías, por ello se
recomienda realizar ejercicio físico.

Mi exceso de peso es por la retención de líquidos
FALSO: Científicamente, tanto el sobrepeso como la
obesidad se caracterizan por un exceso de grasa corporal, y no de
líquidos. Por eso se aconseja no usar indiscriminadamente diuréticos sin
el control de un especialista, ya que puede ser perjudicial para la
salud.

Los nervios me engordan
FALSO: El aumento de peso lo origina una ingesta
excesiva de alimentos de alto contenido energético que se ve favorecida
en determinados estados de nerviosismo o de ansiedad en determinadas personas.